Desde el coche, en una carretera



Donostia








Donostia
En los charcos del camino se refleja el cielo que asoma tras la tormenta.
Tras la lluvia asoma el sol para al de nada desaparecer en el atardecer, pero un extraño cielo a dos colores queda a la vista. La nube que delimita los dos tonos parece ser la separeación entre el día y la noche.


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